No podía yo reflexionar, y tampoco me importaba en absoluto,
sobre de donde llegaban a ella esas fuerzas, de donde llegaba hasta ella la
magia, por que misteriosas razones había adquirido la mujer tan profundo
significado para mi; me resultaba indiferente, no tenia interés alguno en
saberlo. No tenia el menor interés ya en ningún conocimiento, en ninguna compresión precisamente estaba sobre-saturado de ver con claridad y tener plena
conciencia de mi propia situación precisamente tenían su origen en esto el
tormento y la vergüenza mas agudos y refinados. Veía frente a mi a este sujeto (yo),
a esta bestia de lobo, como una mosca en una tela de araña; y veía como su
destino le empujaba hacia la decision como estaba prendido en la telaraña,
indefenso y enredado; como la araña estaba dispuesta a picar; como una mano
salvadora aparecía estar asimismo cerca. Yo podría haber dicho las cosas mas
inteligentes y acertadas acerca de las relaciones y causas de mi padecimiento,
de mi enfermedad anímica de mi embrujamiento y mi neurosis: conocía perfectamente su mecanismo de acción Peo no era el saber ni el comprender lo
que necesitaba, lo que anhelaba yo tan desesperadamente, sino vivencias,
decisiones, empujón y salto.
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